jueves, abril 27, 2006

Un café con Susi

Siempre me ha sorprendido que uno de los métodos más frecuentes de ligue por todos practicado sea el hablar de exes. Me pregunto qué tiene de sensual comentar relaciones fallidas, pero lo cierto que es que en esos momentos de confesiones e intimidad, en esa atmósfera de tensión sexual a puntito de resolver, justo después de exponer vuestras pelis favoritas y moriros de la emoción en caso de que haya una conjunción planetaria y coincidáis, o en su defecto, finjáis que coincidís, surge el tema, y te ves explayándote con tu ligue potencial sobre cómo Paco hacía esto y aquello, por qué fracasó la cosa, cómo le conociste, etcétera… El ligue por supuesto hará lo propio. Quizás la razón es que al verte en una situación vital de tipo "romántico" te vengan a la cabeza otras experiencias similares, igual que cuando estás con gente del trabajo, tiendes a hablar de trabajo. No sé qué es pero el caso es que es clave, y una conversación claramente indicativa de que “hay tema”, junto con la enumeración de gustos y referentes; aunque también hay que decir que he notado que con la edad la gente se vuelve más reservada y tarda más en lanzarse a describir al exPaco en cuestión, quizás porque con 17 si tenías ex no dudabas en sacarlo a colación de la ilusión que te hacía, y con 30 en cambio más que ilusión lo que te da es pena.
Pero la cosa no termina ahí. Si efectivamente logras fascinar a ese ligue potencial con todo tu teatrillo, y pasa de ligue potencial a novio real, no creas que te has librado de oírle hablar de Susi (ni él a ti de Paco); lo más probable, a no ser que seas celosa del pasado y le especifiques a tu nuevo novio que su vida ha empezado contigo, es que la narración de toda vuestra historia pasada continúe sine die de modo que cada vez tienes más información sobre Susi, cómo doblaba sus calcetines, las broncas que tenía con sus hermanos, cuáles fueron sus regalos de navidad del año anterior, etcétera, por no hablar de otras intimidades. Y así se produce esa extraña situación por la que de repente tú sabes cosas de Susi que no sabes ni de tu mejor amiga, y ni siquiera la conoces, y casi te apetecería tomarte un café con ella, porque quieras que no, le estás cogiendo cariño. También puede ocurrir que Susi no sólo sea exnovia, sino que sea exnovia traumática y torturadora, y cada narración no sirva más que para vilipendiarla y hacerla parecer odiosa. En ese caso, mientras dure tu nueva historia de amor, también odiarás a Susi, pero cuando termine, seguramente también te apetezca tomarte un café con ella.

lunes, abril 24, 2006

Lo que el viento se llevó

Llega la primavera, el calorcillo, los días largos, y con ella, los anuncios de cremas reductoras en cuerpos que no necesitan mucha reducción, los bikinis en los escaparates, las manos a la cabeza y los "me tengo que poner a régimen". Como soy masa, en todos los sentidos, yo también caigo en el tópico, y tras recibir la estacada definitiva al cometer el grave error de probarme unos pantalones pitillo en uno de los momentos más orondos de mi existencia, hace unos días anuncié que estoy oficialmente a régimen, me compré yogures de soja, y con valor me enfrenté a mi nueva vida miserable. Tengo hambre. Tengo hambre y me aburro. Y no sólo eso, también aburro a mis seres queridos que cuando me ven cenar una mandarina, me miran con pena. Así las cosas, decidí darme una alegría el viernes y ver Lo que el viento se llevó, peli mítica que me había quedado con la espinita de ver en semana santa, cuando mis obligaciones de turista me lo impidieron. Sol tiene en su haber el DVD con extras remasterizado y de edición especial, así que ni cortos ni perezosos aprovechamos el fin de semana de aguas mil que predecían a voces y nos pusimos a ello. Me gustó tanto como las otras 800 veces que la he visto, y encima esta vez la escena de “A Dios pongo por testigo que no volveré a pasar hambre” la sentí más mía, más en mis carnes, nunca mejor dicho, dada mi situación de inanición. Lo que el viento se llevó es una peli de esas como ya no hay, no sólo por su duración, su elegancia, su ostentación y su glamour, sino también por lo complejo de sus personajes. A ver quién se atreve a escribir ahora un papel femenino como el de Escarlata, una combinación de frivolidad (“lo que he aprendido de esta guerra es que no quiero ser pobre" dice en un momento) y de mujer de armas tomar que después de 4 horas sigues sin saber si te cae bien o mal. Por no hablar de esa inversión absolutamente alucinante que supone hacer del Lord Chungo, el párroco, y del párroco el Lord Chungo, porque Escarlata se muere por los huesos del buen chico de la peli, el soso, el buen esposo, Ashley Wilkes, un personaje que también se las trae, con esa indecisión, ese “no mojarse”, que la rechaza, pero no del todo, una y otra vez. Y mientras, el que debería ser el Lord Chungo, el hombre que no te conviene, un Rhett Butler fascinante, divertido, ligón, se convierte en el párroco simplemente porque quiere a Escarlata y está a su alcance. Lo que el viento se llevó demuestra que todos tenemos potencial para ser Lord Chungos o párrocos, o para hacer un Lord Chungo o un párroco de cualquiera. Pero sobre todo, de lo que habla Lo que el viento se llevo es de llegar tarde, de no darse cuenta a tiempo de que podías haber sido feliz, de eso tan bonito que decía Meryl Streep en las Las Horas, hablando de uno de los instantes buenos de su vida “entonces pensé que en ese momento empezaba la felicidad, y ahora sé que ese momento era la felicidad”.

viernes, abril 21, 2006

Novedades

Aquí estoy de nuevo dentro de la legalidad gracias al chino milagroso del que algunos desconfiabais, comentaristas de poca fé… Y por fin os puedo contar que esta semana ha sido una semana de grandes descubrimientos, revelaciones y cambios. Primero de todo, be, laperri y otras amigas se han marcado un blog colectivo que desde aquí os digo sin acritud ni rencor, envidio profundamente. La envidia es mi forma de expresar admiración, así que es bueno. Si supiera poner links en la barra de la derecha, os vincularía gustosa, pero de sobra es conocida mi complicada relación con la tecnología, soy de la opinión de que con los copistas medievales se ahorraba tiempo y dolores de cabeza, así que os vínculo en plan arcaico: www.quedateadormir.blogspot.com.
El otro gran cambio en mi vida esta semana es que vuelvo a ser morena, he recuperado mi color natural que ya había olvidado. Ha sido una dura decisión que he tomado después de percibir varias señales inquietantes a mi alrededor que me inducían a pensar que mi progresivo enrubiecimiento iba en detrimento de mi espíritu juvenil, como muy sabiamente declaraba el peluquero de Bertich. La primera de las señales tuvo lugar hace un par de semanas cuando por una de esas cosas que me ocurren continuamente, acabé, vete tú a saber cómo, encargada de cuidar durante todo un día de un quinceañero luxemburgués problemático y de su amigo, también quinceañero y luxemburgués, aunque al parecer no tan problemático. Mi hermano y yo teníamos que ocuparnos de que no se metieran en líos desde que se separaban de sus compañeros de clase, que se iban a pasar el día a Segovia, hasta que cogían el avión de vuelta a Lux. Como los chicos habían sido tildados de problemáticos, nos imaginábamos que nos íbamos a encontrar con los protagonistas de Mentes Peligrosas,



pero no habíamos contado con el factor “luxemburgués” en la definición. Eran educadísimos a la par que macarras: llevaban una gorra con visera de Lous Vuitton (!!!) y pendientes de circonita y nos llamaron de usted durante todo el día. Todo se desarrolló sin problemas porque les pusimos a jugar a la play y les invitamos a pizza, pero según iba transcurriendo las horas yo me daba cuenta de una triste y terrible realidad: mientras mi hermano había logrado conectar con ellos porque, todo hay que decirlo, en Lux fue a su mismo instituto y podía poner verde a los profes que tenía en común con los jóvenes (putain de merde de prof, quelle salope!), y es que nada como criticar unidos para crear vínculos, yo me transformaba poco a poco en mi tía Mari Lupe. No me entendáis mal, mi tia Mari Lupe es un encanto y yo siempre me he llevado divinamente con ella porque yo siempre fui una niña repipi, repelente y redicha, pero, mi tía Mari Lupe es la típica tía que te pregunta qué tal vas en el cole y qué quieres ser de mayor, preguntas a las que yo respondia encantada por mi repipiez, pero que a la mayoría de los niños y jóvenes les parecen un coñazo sideral, y esas fueron las preguntas que me vi a mí misma hacerles a los jóvenes problemáticos, que por otro lado me respondieron con educación mientras me miraban las mechas rubias y me echaban como poco 40 años. Por más que pensaba no se me ocurría nada más que decirles, y así comprendí que mi capacidad de conexión con la juventud problemática de hoy es nula. Me di cuenta de que si yo me viese en el papel de Michelle Pfeiffer en Mentes Peligrosas, jamás habría podido reformar a esos niños porque sólo podría haberles preguntado que qué tal en el cole y que qué iban a ser de mayores, y los niños problemáticos pasan del cole y no piensan en el futuro. En fin, una profesión menos a la que podría dedicarme que pasa a engrosar la lista hasta ahora formada por aparcacohes y cantante. Pero, aún asumiendo mis fallas, intento paliarlas en la medida de lo posible, y por eso, ayer di muerte a las mechas, y después me compré ropa en Bershka, quizás así me inspire para la próxima vez.

miércoles, abril 19, 2006

Agradecida a mi vecino

Si estáis leyendo este post será gracias a mi vecino, no sé exactamente a cual, pero a uno de ellos, que generosa e ignorantemente está compartiendo su red inalámbrica de conexión a Internet conmigo. Para justificar este pequeño hurto me amparo en el bonito espíritu cibernético de comunidad unida, del copyleft, del emule, o de esos grupos tan enrollados que cuelgan gratis sus canciones y luego encima se hacen de oro porque todo el mundo piensa, mira que majetes que cuelgan sus canciones gratis, les voy a comprar el disco. Si pudiera saber a la red de qué vecino estoy conectada, acudiría inmediatamente a su puerta a pedirle permiso como quien pide un huevo o un poco de sal, "me presta un pellizquín de ADSL si es tan amable" porque claramente mi situación es una emergencia de ésas que conmoverían hasta al vecino más hosco y egoísta, y porque yo, ante todo, soy muy educada. Y es que esta mañana, cuando por fin la vida laboral parece que me dejaba un poco en paz y me disponía a escribir mi primer post post-pascuas, se ha roto Internet. Tras el ataque de pánico inicial y después de darle muchas vueltas al router que estaba el pobrecito como muerto, hemos descubierto, o más bien mi hermano ha descubierto, que lo que se había roto era el cargador del router, una cosa que es como el cargador del móvil pero del router. ¿Que cómo lo ha descubierto? Pues olisqueando el cargador en cuestión, cosa que personalmente a mí no se me habría ocurrido jamás, y declarando que el aparatillo olía a chamusquina. Bueno, esto tiene solución, he pensado yo, nada más fácil que encontrar un cargador de router en estos tiempos que corren tan de router. Y efectivamente, hay miles de cargadores de router por todos lados, pero, señores, declaraciones impactantes, mi cargador de router tiene una clavija única, especial e irrepetible que no conocen ni en el corte inglés. Toma castañas. Y por supuesto, mi router es muy suyo, y no se deja cargar por ningún otro cargador que no sea el perfecto e idóneo para él, y ninguna otra clavija del barrio del pilar le sirve, él no se amolda, que se amolden las clavijas. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y de comprarme otro router más del montón, más flexible, más como su dueña, se me ha ocurrido entrar en una minitienda de informática regentada por un chino con una pinta de listo tremenda. Y mi instinto, por una vez y sin que sirva de precedente, no ha fallado. El chino me ha prometido que mañana por la mañana habrá finalizado la operación por la que le implantará la clavija de mi cargador roto a otro cargador que funcione. Dice que es la única solución, que mi clavija no es estándar y que no la voy a encontrar en ningún lado, que así engañaremos al router haciéndole creer que se está dejando cargar por su cargador de siempre, aunque en realidad sea todo un montaje. El chino me ha convencido, y eso que era hombre de pocas palabras, pero da igual, yo quería creer en él porque era mi última esperanza, y he creído, y le he dejado el cargador antiguo, el router para que compruebe que la cosa marcha y el dinero por adelantado, y no le he dado dos besos de la emoción de milagro. Y eso os cuento desde la ilegalidad, a ver si mañana me puedo conectar que se me acumulan las anécdotas.

miércoles, abril 12, 2006

Post Urgente

Queridos todos,
acudo rauda a la llamada de auxilio de mi público que ante mi desaparición parece que ha decidido tomar el camino futbolero marcado casualmente por mi último post, debo enderezaros antes de que sea tarde y huyáis todos a un blog linkeado en el Marca o similar.
Ay, qué semana de sufrimientos laborales llevo en el cuerpo, menos mal que llegan ya estos días de recogimiento y penitencia, que yo, como buena moderna y miembro orgulloso de la masa, me los voy a pasar en la playa aunque en el fondo envidiando el hábito de penitente tan favorecedor que cubre más las lorzas y la celulitis que el bikini. Sí señores, mañana parto rumbo a Valencia por cortesía de mi amantísimo padre que me invita a un hotel - balneario para que me relaje y me limpie mi alma y mis poros.
Pero en fin, procedo a explicaros mis avatares en estos días de ausencia. Resulta que la semana pasada por fin mi envío masivo de CVs dio sus frutos, por supuesto a la vez, y no sólo eso, sino que una gran cantidad de mis exjefes se salieron de su cápsula de exjefes para requerir mis servicios de nuevo, también, claro, a la vez. Como una es una chica fácil con incapacidad genética grave para decir que no, les dije a todos que sí, y hete aquí que de repente me vi con tareas diversas y copiosas en mi inbox, entre ellas, la traducción de los Consejos Whiskas, la traducción de los últimos modelos de relojes Maurice Lacroix, la traducción de las últimas novedades en mesas de mezclas Yamaha y la traducción de un guión para un anuncio de crema para pies. Diréis, "pues cuanto habrás aprendido", y yo os respondo, pues es verdad, porque es cierto que esto de la traducción te da una culturilla así de conversaciones informales en cenas que no veas, por ejemplo ahora ya sé qué debe hacer uno con su gato cuando se muda de casa para ahorrarle el trauma. Creo que ya podría ser diplomática y dar recepciones como Isabel Preysler en ese mítico anuncio con triple filtro sepia y tan mala dicción, y es que al menos yo no diría "tacuerdas". Por otro lado también sé que por mucho que traduzca sus catálogos, jamás me podré comprar un reloj Maurice Lacroix. Pero no importa, porque yo lo que me quiero comprar es esto:


que es una almohada que se usa así:


No os creáis, que para ellos también hay, y con minifalda de quita y pon...


Hala, mira qué bien, ni malos rollos, ni ronquidos, ni ná.
Y con estas bellas imágenes os deseo un descanso reparador durante estas vacaciones que según Antena 3 son las más estresantes del año. Intentaré buscar un cibercafé por tierras valencianas para seguir posteando, tengo cosas pendientes que contaros. Besos!

lunes, abril 03, 2006

Los momentos de (Y): el momento "Arriba España"

(Y) dice, y yo estoy de acuerdo sin que sirva de precedente, que no es nacionalista así en la vida cotidiana, pero que en ocasiones, en ambientes extranjeros hostiles, para su sorpresa, le sale la vena torera y folclórica. A (Y), cuya mayor pesadilla es visitar la Feria de Abril, que jamás ha estado en los toros y que lo más de cerca que ha visto a una tonadillera es en Corazón, corazón. Esta vena de Arriba España es tal que en esos momentos de trastorno momentáneo de su personalidad cosmopolita, cualquiera diría que (Y) es hija de Manolete. Y para explicar esta nueva bipolaridad del entretenido carácter de (Y), narraré una anécdota ilustrativa que me ha dado permiso para que os transmita como otro de sus momentos. La anécdota data de los tiempos en que (Y) residía en centro Europa, en el seno de esta Unión Europea tan nuestra, en una ciudad gris llena de funcionarios y trabajadores de países miembros y países candidatos. Aunque parezca mentira, y ésta es una información muy útil que no conoce mucha gente, en ese tipo de ciudades es donde más se liga del mundo. Ni Benidorm, ni Cuba, ni un campamento de verano, ni una clase de catequesis, ni match.com, si queréis pillar, idos a una ciudad centroeuropea aburridilla y llena de extranjeros. Esta facilidad para el ligue se explica por un lado por el aburrimiento, que hace a la gente estar más receptiva a cualquier tipo de estímulo que le saque de su apatía, y por otro, por el atractivo que tienes, y tienen los demás, sólo por ser de otro país y hablar otro idioma. Para empezar, al comunicarte en otro idioma, hablas menos, y haces más mímica, lo que en mi opinión facilita el acercamiento y el pasar a la acción, además si eres un poco pedante, o pesado, se nota menos. Por otro lado, con los extranjeros desaparecen los prejuicios simplemente porque no los dominas, y así, por ejemplo si tú eres de esos a los que un “ej que” o un señorito andaluz repeinado o un bakala tipo el neng, le baja la libido, eliminando así a un alto porcentaje de individuos como posibles partenaires, no tendrás estas restricciones con digamos un polaco, simplemente porque no tienes ni idea de a qué equivale el “ej que” o el señorito andaluz o un bakala en polaco. Para ti, todos los polacos son iguales, cosa que en tu propio país a la hora de ligar, desengañémonos, no pasa. Y por último, otra de las razones es el atractivo, si eres mínimamente curioso, de cualquier extranjero sólo por el hecho de serlo y de provenir de otro lugar con otros paisajes y culturas. Es el atractivo-enciclopedia que hace los primeros meses de la relación muy amenos con continuas conversaciones tipo “pues en mi país hay sitios en los que en semana santa aporrean un tambor hasta hacerse sangre – ¡anda!, pues en el mío comemos carne de tiburón”. Bien, volviendo a (Y), como corresponde se echó un novio extranjero, un sueco, que finalmente resultó estar loco y quedó bautizado como el suecópata, pero esa es otra historia, y será objeto de otro post. Coincidiendo con este noviazgo intercomunitario, se desarrollaba el mundial de fútbol de Corea. (Y) no había visto jamás el fútbol, pero, como estaba en el extranjero, y sus compañeros de trabajo eran cada uno de un país y por lo tanto de un equipo, y además no hablaban de otra cosa, se dejó llevar, y se enganchó. Seguía las andanzas de España con emoción, y hasta llegó a madrugar, un sábado, para ver el último partido, ese España- Corea en el que España fue derrotada injustamente, lo que fastidió doblemente a (Y) por el madrugón. Para añadir leña al madrugón, el sueco, metido a analista deportivo, delante del café con leche matutino, se atrevió a afirmar con la derrota aún reciente, que aunque efectivamente el árbitro no había pitado un penalti que estaba cantado, España no había jugado bien, y se merecía perder. Entonces (Y), una mujer que ese día había visto un partido de fútbol por tercera vez en su vida, sintió como la sangre de la patria bullía por sus venas, montó en cólera ante esa afrenta a los hombres de Camacho, y en nombre de toda España, dejó al sueco plantado tras pensar, y creo que también decir, que qué sabría alguien que venía de un país sin sol, con el más alto porcentaje de suicidios de la UE y cuyo mayor éxito había sido crear Ikea, un lugar donde ni siquiera son capaces de montar los muebles, no como en el corte inglés...

sábado, abril 01, 2006

Camilla

Ayer por la tarde conocimos a Carlota, que es la nueva perrita de Hell, un cachorro de rottweiler. Yo no sé nada de perros, aunque últimamente me estoy poniendo las pilas, y gracias a la culturilla televisiva y rosa que domino, lo único que me venía por rottweiler era el apodo con el que Lady Di llamaba a Camilla Parker Bowles. Así que me esperaba a un perro con cara de Camilla Parker aunque sin pelucón rubio, y me encontré con un perro que no se parece a Camilla Parker en nada. Juzgad vosotros.








Vamos, que la pobre Lady Di no acertaba ni en los apodos. El caso es que observando a Carlota, recordé esta gran historia de amor de Carlos y Camilla, que fue el fin de la teoría de que los hombres las prefieren moninas y que comenzó con la mejor frase de ligue que he oído jamás en la vida, lástima que se pueda emplear en raras ocasiones: "¿Sabes que tu bisabuela y mi bisabuelo fueron amantes?”. Eso le espetó Camilla a Carlos en un club nocturno londinense y claro, se fueron a la cama, por los viejos tiempos y por su pasado familiar. Como todos sabéis, después Carlos se casó con Lady Di porque Camilla no era del gusto de la Reina, demasiado casquivana, quizás sabía también que tenía genes adúlteros. Lady Di era guapa, dulce, sosa, con pinta de mosquita muerta y de bondadosa, vamos, era la definición de lo que siempre hemos llamado en mi círculo de amigas, una monina. Camilla en cambio es fea, francamente fea, y parece ser que con carácter. Es decir, lo contrario a una monina (no tenemos nombre para eso), y lo que, según las teorías más rancias, y a veces, sólo a veces, ciertas, los hombres interesantes en el fondo no quieren para que no les haga sombra. Según esta teoría, que yo una vez apoyé como tantas otras, porque como ya sabéis soy conocida por mi inconstancia en lo que a teorías se refiere, los hombres las prefieren moninas porque así explotan su lado más protector y paternal. Por si queréis otro ejemplo de monina y anti-monina, en Mogambo se ve muy claramente. La monina es Grace Kelly y la anti-monina, Ava Gardner. O, en un referente más chungo y más reciente, en La boda de mi mejor amigo, la monina sería Cameron Díaz y la anti-monina, Julia Roberts. El caso es que a pesar de sus respectivos matrimonios, hijos varios, y años de por medio, el amor de Carlos, por Camilla, la fea de la historia, y de Camilla por Carlos, que tampoco es que sea un Adonis, ha perdurado, y a mí que queréis que os diga, me da esperanzas, porque yo soy más de Camilla que de Lady Di, si hubiera que definirse en plan dilema. El suyo no sólo era un amor intelectual y de compartir aficiones como el campo y la hípica, sino que también tenía su lado tórrido, como todos hemos sabido gracias a la prensa amarilla inglesa que tanto ha ayudado a aumentar nuestra sabiduría popular, y es que sin torridez no hay amor que dure 100 años. Y ahora por fin están oficialmente casados, demostrando con el ejemplo que los hombres no siempre las prefieren moninas y, lo que es aún más sorprendente, que Camilla puede gastarse 3000 euros al mes en peluquería para estar exactamente igual.