domingo, marzo 19, 2006

Decisiones

La última vez que Pez pasó por Madrid recordamos una peli que vimos juntos y cuyo título hemos olvidado. Pez se acordaba perfectamente del argumento lo que demuestra que tiene memoria de Pez para según que cosas. Era una peli japonesa que trataba de una especie de limbo donde iba la gente al morir. Ese limbo era muy curioso, era como una clase de un colegio, con sus pupitres y su pizarra y su maestra. Para salir de allí y poder llegar al cielo, tenías que elegir un solo recuerdo de toda tu vida, recuerdo que se filmaría (la peli era una especie de homenaje al cine) y que te acompañaría para siempre durante toda la eternidad; en eso consistía el cielo, en disfrutar una y otra vez de tu mejor recuerdo. Qué bonito. Pero claro, había que elegir el recuerdo con el que te quedabas. Uno de los personajes no conseguía decidirse y se pasaba toda la peli viendo como los que le rodeaban se marchaban. Y es que el que no decide, no avanza.
Siempre he pensado que hay pocas decisiones difíciles en la vida, más allá del trascendental ¿qué me pongo?, y que normalmente las opciones están muy definidas, si es que la vida es suficientemente maja de darte opciones. Creo que la libertad de acción es escasa y que las circunstancias te suelen indicar la dirección correcta, o más bien la única dirección posible, y que aunque vivimos en la ilusión de las miles de posibilidades, en realidad muy pocas veces te encuentras en la tesitura novelesca de la encrucijada de caminos. Sin embargo, esta apariencia de miles de posibilidades puede producir un sentimiento frustrante de responsabilidad de tu propia felicidad como pasaba en la peli de olvidado título, felicidad que sólo depende de ti y de tus elecciones entre todas las que esta vida moderna y postmoderna ofrece. Es lo que en francés llaman “l´embarras du choix”, algo así como el agobio de la opción, y que provoca que todos seamos infelices por el agobio de tener que currarnos nosotros nuestra felicidad, y lo peor es que ni siquiera es verdad que podamos hacerlo. Pero en fin, eso será objeto de otro post que me voy por las ramas. Volviendo a las decisiones, en ocasiones ocurre que no sabes que ya has decidido, pero simplemente al contarlo, según te oyes hablar, te das cuenta de que la decisión ya está tomada o quizás sería mejor decir que la decisión ya te ha tomado a ti. Y menos mal, porque no hay mayor agonía que la indecisión y la duda, nada peor que esos momentos vitales grises, casi negros, en los que sientes que tienes que hacer algo pero no sabes qué y en los que todas las opciones son malas a cual peor y sobre todo, te dan una pereza terrible. Son momentos en los que el dilema de los jueves se hace carne en un día que no es jueves y que está lleno de matices. Momentos en los que desearías que un padre autoritario o una alianza de terribles acontecimientos decidieran por ti.
A ver si deja de llover y sale el sol de una vez.

10 Comments:

Blogger Andrea said...

Nadie se decide a dejar un comment???? Por favor, comentadores amenos de Gab, despertaos!

7:20 p. m.  
Anonymous Clem said...

O están todos de puente o Gab nos ha dejado abrumados (ay, ay, el peso de las decisiones, la responsabilidad, el libre albedrío... ¡tremendo subject!)

No sé dónde oí o leí que en realidad lo primero que hacemos es tomar partido desde la emoción y después procesar los argumentos para justificar la decisión de forma racional. A mí algo que me encanta a la hora de tomar decisiones difíciles es ponerme a hacer listas con pros y contras y, por supuesto, nuuunca gana la opción con más ventajas.

¿Y los consejos?, ¿hay alguien que acepte de buen grado los consejos ajenos, y que los siga sin sentir ese mal rollito que te dice que vas a tomar la decisión equivocada y encima por hacerle caso a otro? ...Pero, Gab, si necesitas ayuda para tomar alguna decisión, ¡no dudes en decírnoslo! ;)

¡A ver si alguien se acuerda del título de la peli, qué ganas de verla!

8:23 p. m.  
Blogger gab said...

Jajajaja!!! ésta claro que del escaso éxito de comentarios de este post puede deducirse que a mis amenos comentaristas les va más hablar de pelos que del libre albedrío, lo que en realidad me llena de alivio!
Bueno, pues fíjate clem que yo hago muchísimo caso de los consejos ajenos. Tengo unos cuantos "consejeros" seleccionados y me pongo en sus manos a ciegas en momentos clave. Soy de la opinión que muchas veces los demás ven las cosas más claras que uno mismo, que está demasiado metido en el ajo para poder ser objetivo. Y luego, si sale mal siempre le puedes echar la culpa a alguien que no eres tú! ahora eso sí, consejos siempre cuando se piden, los consejos gratuitos no los aguanto.
y del título de la peli ni idea, fíjate que dudo hasta de que fuese japonesa, lo mismo era coreana...
Besos y gracias por comentar!

11:05 p. m.  
Anonymous Anita said...

No comenta nadie porque todos han "decidido" irse de puente (afortunados vosotros) y han "decidido" volver por la carretera de la Coruña, que acabo de ver en la TV que está más que atascada...

11:21 p. m.  
Anonymous Clem said...

¡Creo que la he encontrado! (Internet no deja de maravillarme):
Sería una peli japonesa titulada "After life" (Wandâfuru raifu), dirigida por Hirokazu Koreeda en 1998.

9:54 a. m.  
Blogger gab said...

Sí es!!! qué ilusión!
a mí lo que me maravilla es que la hayas encontrado con los datos que tenías...

10:10 a. m.  
Anonymous Clem said...

Ja, ja... los caminos de Google son inescrutables...

12:21 p. m.  
Anonymous guadiana said...

están limitados por falta de cerca

(es una cita de un poema de rené char, quería transcribirlo entero pero no lo encuentro, merde, si no hubiera comentado antes este post maravilloso)

1:06 p. m.  
Blogger gab said...

qué pena que no lo encuentres guadiana! Un beso y gracias por el piropo! ya me extrañaba que no escribieras en un post sobre decisiones, jajajaja.

2:20 p. m.  
Anonymous Tucán said...

Gab, por favor, anímate a escribir un texto de más calado sobre estas intuiciones tuyas tan jugosas, en forma, por ejemplo, de libro de autoayuda (o autocondena, pues no sé bien cómo interpretarlas). Te ibas a forrar contradiciendo a sicólogos y siquiatras de medio mundo empeñados en afirmar que el infinito abanico de elecciones al que se enfrenta el hombre contemporáneo (o su erronea percepción) está en el origen de la epidemia de neurosis que padecemos.

6:48 p. m.  

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