martes, diciembre 20, 2005

La felicidad no da conversación

Esta teoría, una de tantas que caerán por su propio peso que es leve, la elaboré cuando descubrí que todos los novios de mis amigas me caían mal de oídas, pero que luego al conocerles me sorprendía que no fuesen tan sosos, bordes, broncas o pedorros como mi mente calenturienta se había imaginado, sino bastante majos. Al principio simplemente pensé que era todo culpa de mis terribles prejuicios, de los que en un futuro cuando tengamos más confianza hablaré; pero un día reflexionando en el 133, que es mi retiro de elucubración habitual, y es que el trayecto da para tratados y tratados, si estáis faltos de inspiración no lo dudéis, ¡coged el 133!, llegué a la conclusión de que la razón de la imagen errónea que me hacía de los pobres muchachos era que mis amigas sólo me hablaban de ellos largo y tendido cuando les iba mal, cuando tenían una bronca o cuando estaban en crisis. Pero si estaban felices como perdices eran muchísimo más parcas y no me contaban casi nada. Y así di con la siguiente verdad irrefutable a bordo del 133: es maravilloso que te vayan bien las cosas, pero no da tema de conversación. Las conversaciones más cortas son las que mantienes con la gente feliz. ¿Qué tal? Muy bien, estupendo, el trabajo bien, mi novio me quiere, yo le quiero a él y han repuesto mi serie favorita en la tele. Punto pelota. No sé por qué pero los detalles de la felicidad no interesan, quizás es que los adjetivos que se le pueden aplicar son todos parecidos, carentes de matices, o tal vez es que simplemente no hay mucho que decir. El caso es que la felicidad es aburrida para el oyente, qué se le va a hacer, se alegrará por ti, con suerte, pero le pareces un coñazo tremendo. En cambio, la tristeza, la desazón, la polémica, la tensión, ay amigos, ahí está la vidilla de la vida, valga la redundancia, ¡la de horas que se le pueden dedicar, la de entretenimiento que conllevan! Es mucho más divertido leerse una crítica mala de una peli que una buena, es mucho más entretenido escuchar a alguien despotricar que alabar; y además en cualquier desahogo o quejido puedes participar y opinar, porque de la tristeza o la rabia siempre se puede hablar, de hecho se te exige que digas algo, que intentes comprender y resolver; pero si alguien es feliz y te lo cuenta tú no tienes nada que hacer, eres un mero espectador y estás excluido: lo único que te queda es envidiarle hasta los tuétanos, que ésa es otra, cuando la vida le sonríe demasiado a alguien, es irritante, y aquéllos que logran describir su alegría infinita resultan superiores, pedantes, y el que escucha no puede evitar pensar que le están dando lecciones de lo que debería hacer para ser como ellos. Porque no es jueves, y porque la respuesta es evidente, que si no os plantearía el siguiente dilema, ¿qué es mejor, ser feliz o ser el entretenimiento de tus amistades? Por si alguien aún lo dudaba, la respuesta es b), porque ¿quién quiere ser aburrido?

12 Comments:

Anonymous anónimo "aburrido" said...

Creo que a veces no cuentas lo bien que te va para no resultar pesado, irritante y petulante, como tú dices.
Personalmente, podría dar mucha conversación, pero Gab, ¿de verdad quieres oírla?...dímelo y como nos vamos a ver muy pronto...te cuento largo y tendido.

8:58 a. m.  
Blogger launicachica said...

La clave para no ser aburrido es no hablar de tu vida, ni de tu felicidad ni de tus penas, si no quieres ser aburrido tienes que hablar del ultimo programa de Sanchez Dragó.

11:15 a. m.  
Anonymous Gab said...

Anónimo aburrido, ¡qué reto me propones! La clave es ¿me dejarás participar? Acepto gustosa.
Unicachica, en cambio casi prefiero penas a sánchez dragó, aunque a veces tiene su punto.

11:59 a. m.  
Anonymous anónimo "aburrido" said...

¿pero participar en la conversación o en la felicidad?...no me queda muy claro.

12:33 p. m.  
Anonymous Gab said...

En las dos cosas si pudiera ser, aunque ya te digo que es complicado.
Estoy muy intrigada con tu identidad, anónimo aburrido, no conozco a nadie feliz al que vaya a ver pronto...

12:46 p. m.  
Anonymous Bertich said...

Estoy de acuerdo Gab, yo hace unos años escribía poesía, no era muy feliz y mis poemas eran la manera de expresar mis penas, eran duros, dramáticos, muy profundos...regalé algunos y a la gente le encantaron, a mí también.
Después todo cambió y empecé a tener momentos de felicidad (la felicidad no es "todo el rato", es "a ratos") intenté volver a escribir, era pura merde. "Los pajarillos cantan y la luna me sonríe" y cosas de ese tipo, era tan patético que cuando escribía no paraba de reirme...corroboro tu teoría, la felicidad tampoco sirve para escribir poesía.

1:02 p. m.  
Anonymous Gab said...

Gran comment Bertich! y tocas el otro tema que no he puesto en el post: la felicidad no es creativa: las grandes obras de arte de la historia son fruto del drama y de la desesperación, y no de una vida plácida y feliz. Como tus poemas, jeje. A ver cuando te haces ese blog de madre en apuros y los cuelgas!

1:11 p. m.  
Blogger Andrea said...

qué es el 133????????????

11:39 p. m.  
Anonymous Gab said...

Es el autobús que me lleva del centro a mi casa Andrea, jeje, perdona no haberlo aclarado.

1:44 a. m.  
Anonymous Transi said...

Qué bien! ahora mis sinsabores tienen una razón de ser, darte conversación cuando nos veamos por Madrid, me acabas de hacer un poco más feliz... :-P

1:16 a. m.  
Anonymous Gab said...

Transi, deseando estoy escucharlo todo. Un abrazo!

11:56 a. m.  
Blogger Surlaw said...

No sólo la conversación con otros. La propia evolución en el conocimiento de uno mismo, el tiempo que dedicamos a reflexionar y no sólo a actuar, varían completamente con el estado de ánimo. Aún más, yo diría que es, con diferencia, la variable más influyente. Uno puede tomárselo a mal, sentirse idiota, llorica o pedante de lo triste y facilón, pero al final creo que lo conveniente es asumir el hecho como natural.

2:33 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home